jueves, 2 de marzo de 2017

a.m



Amanece.
Abro los ojos como quien mira
por primera vez
el mundo.
Abro las manos, los poros, las entrañas
como quien se descubre
(sin buscarse)
en todas las cosas.
No hay dedo, mano, piedra, raíz
que no sean
mi dedo, mi mano, yo-piedra, yo-raíz.
Miro los hombres y mujeres
la ciudad, los colores de la pena y la alegría,
el sabor insulso de la felicidad,
la pasmosa y (aparente) fragilidad de las flores.
(En todo puente hay un abismo
una escalera rota
un peldaño que cruje hasta dolernos).
Miro las arrugas incipientes,
las canas, los asomos de esa vejez
que es signo de todo
cuanto existe;
miro el color de mis dedos cuando el sol los atraviesa
las carcelarias formaciones de los huesos,
los surcos que, sobre la piel,
huellan las flores tejidas de mi blusa.

En la casa de al lado un albañil
repica las paredes.
El polvo primigenio y el polvo del ladrillo
juntos,
mezclados,
marcando acompasadamente el tiempo.
Huele a cebollas fritas, a tomate,
a recetas añejas y hambre fresca;
huele a lluvia de invierno
(por caer),
a hojas desgarradas por el viento,
a llanto de bebé.
Amanece lentamente
toma horas quitarnos y ponernos las máscaras,
calzarnos el pasado
(sus dosis de agonía, de nostalgia, de gloria fabulada y creída),
atarnos los nudos absurdos
que lanzamos al futuro,
abrocharnos concienzudamente la ilusión
abrigarnos las orejas con un puñado de esperanzas.
Hay ropa en los cordeles,
al viento,
libres de sus huellas de ron, café, cigarros,
libres del peso de camuflar a un ser humano
                           y travestirlo
perfectas en su pureza de algodón
(o de poliéster)
sin juicio, sin estigma...
Abro los ojos hasta el límite de su anatomía
dejo que entre el mar,
que se rompa la ola contra la pestaña
y el pez salte tan adentro que no lo asusten
la arena, el anzuelo, el pescador en su rutina;
abro las aletas de la nariz
me sumerjo absolutamente en mi vecino
en su discurso sobre el pan
el precio del arroz,
las pastillas para el asma.
Bebo de una buena vez mi dosis de silencio
saboreo las ojeras,
las horas sin dormir,
esa nota agridulce de una madrugada
a solas.
Hay calma sobre la almohada, y debajo de mis pies
las hormigas balbucean su credo,
conquistan una a una las migajas
mientras alguien, en su patio,
en su familia,
acuchilla el puerco que les dará de comer
entre risas, cervezas
y los acordes brutales de una radio vieja.
Es casi el fin de esta mañana,
el sol lo inunda todo, lo clarifica
y en las puntas de mis dedos
que son también las puntas de la rama
del naranjo,
una abeja descansa sin saber
que una gota de luz es la totalidad del universo.

martes, 10 de enero de 2012

el magnífico (...)

todo cuanto miraba se convertía en mierda. algo denso y oscuro salía de sus ojos y se pegaba en las cosas y las gentes, marchitándolos. sus pequeñas frustraciones, sus desencuentros, las negativas de su infancia, la terquedad, las humillaciones, la furia por cualquier cosa... todo inventariado y compacto, listo para salir afuera y corromper la vida. llevaba, sin embargo, una máscara hermosa, sin adornos superfluos, tentadora, capaz de disimular su naturaleza tras unas carcajadas y el encanto de su figura casi carnavalesca. las gentes caían como moscas, encandiladas, dispuestas a todo por una gota de aquella dulzura de risa y la gracia de sus atenciones. luego no había nada que hacer salvo mirar atontado el pataleo inútil y los gemidos. pero era apenas un espectáculo para sobrevivientes, a él no le importaba ya ser parte de tamaña decadencia. se llamaba a sí mismo el magnífico, y decía el título con sorna, lujuriosamente, acompañándolo con un gesto entre reverente y pretencioso, medio burlesco quizá, que camuflaba las venas rojizas e hinchadas del cuello. (...)

jueves, 10 de noviembre de 2011

ahora

ahora
mientras aún quedan palabras para definir
la desesperanza
mientras aún alguien grita
amoldándose a la máscara de sus sueños
y los peces prefieren saltar solos dentro de las redes
y los conejos miran tímidamente el arcabuz
y las palomas se esconden, acurrucándose, en minúsculas piezas de espejitos de mano.
ahora
mientras el agua es quien salva
matándonos
mientras los túneles siguen siendo esos espacios infinitos
donde alguien espera encontrar una luz
y los peces que saltaron se asfixian en su libertad entretejida
y los conejos que murieron se desangran en charquitos de impaciencia
y las palomas reparten su soledad entre abucheos y fragmentos de nitrato de plata.
ahora
ahora mismo
ahora.

martes, 1 de noviembre de 2011

acercamientos

1
ven, aún si no me entiendes porque
cómo puedes tú entenderme si no entiendes la naturaleza de la sangre
si no entiendes el rojo
si no entiendes el vuelo de una pluma cayendo al vacío
despojada de su cuerpo de ave.
ven, abrázame
aún si no tienes brazos
(sobre todo si no los tienes)
haz una tu pena con mi risa
tu sed
tu hartazgo
hazlos uno también
con cualquier cromosoma humano, animal
con la sutil esencia de una planta
porque
cómo puedes tú ser uno siquiera contigo
si no eres capaz de fragmentarte, dividirte, marginarte, ser leve
cómo puedes siquiera contar, decir números
palabras
sonidos
cómo puedes siquiera decir que estás vivo, o soñarlo
o estar realmente vivo
si no sabes que la muerte no existe
si no sientes y sabes que no hay muerte posible
que no somos sino polvo de estrellas
materia, energía, vida.
ven, como si el tiempo no existiera
consciente de que no existe
consciente de que existe,
ven,
vamos a aniquilarnos dulcemente
a ser olvido
a participar de las cosas pequeñas que acontecen
en el mundo
a no participar, a no ser
ven desde la nada que eres hasta la nada que serás, húndete en mí
atraviésame
sin rencores, con rencores
sin dolor
siendo la fuente del dolor, la cura del dolor
ven y dime una palabra, un gesto
para que yo también
aún sin decirlo, sin saberlo
sea, vaya, vibre.
porque somos la materia de que todo está compuesto,
aún lo que no es, y no está
y nadie, ni dioses, ni hombres, ni poemas
pueden revocar este segundo en que tu carne y la mía
sean una extensión del universo.



2


la muerte, la quietud, el silencio
la lluvia, el mar, la silueta de una ola.
las horas
el viento
los bostezos.


3

la belleza de un gruñido
en un habitación a oscuras
inhabitada
de un mundo que desconoces
tan profundamente
como si realmente
no existiera.
la belleza de un bailarin
torcido
inválido
incapaz de saltar o girar
salvo sobre sus propias memorias
y tristezas.
la belleza de lo dañado
de las cosas que se pueden desechar
abandonar
dejar en el olvido.
del hombre barbado
añoso
q se ilumina como un niño
ante un caramelo
o un jugete roto.
de esos niños perpetuos
eternos
de ojos rasgados
ante cuya sonrisa
las madres tiemblan, ríen, lloran
y la ciencia enmudece.


4

ven,
salta, juega, juégate
quédate, permanece
niégate
asómbrate
sé una hoja de papel sobre una mesa
vacía
sé la mesa
la palabra
el vacío
la luz
la nada.


5

ahora
siempre
nunca.
desde el cordón umbilical
hasta la soga que habrá de ponerte
suave y definitivamente
entre la tierra y el cansancio de los enterradores.
porque nada es definitivo, y todo es absoluto.
y nada es, también, absoluto.

noviembre

1
la gente quiere poder pagar por lo que haces y dices (un libro, una aspiradora) por lo que sueñas y deseas, quiere que todo tenga una etiqueta con precio, que pueda ser comprado y vendido en el mercado, en una esquina cualquiera, en los callejones.... porque una vez que lo que dices o haces o sueñas tiene precio, no es sino algo más que se puede tener, botar, reemplazar, olvidar.

la gente quiere poseer lo que somos, lo que pensamos o escribimos, manipularlo, enmarcarlo en una página, rellenarlo con plumones amarillos, contaminarlo con su propio deseo insatisfecho. la sociedad humana está demasiado empeñada en disponer de las cosas y de los hombres, dirigida a que todo tenga un fin práctico, funcional, incluso las filosofías y los guías espirituales. nos venden el paraíso, nos lo cambian por buena conducta, por penitencias, por aceptaciones indiscutidas, y nos dan un adelanto en postales, estampitas, sueños de moribundos, mensajes desde el más allá. nos venden la felicidad en piezas pequeñas para que tengamos que pasar la vida comprando las partes hasta armar un rompecabezas sin sentido, para que al final sea preciso sustituir las primeras piezas por otras más nuevas, eficientes, o simplemente vivas. nos venden la educación, el entretenimiento, el amor, las fórmulas para la armonía. nos embotellan la paz, la tranquilidad, la camuflan o la convierten en una máscara antigas y un par de espejuelos para leer mejor.

la gente quiere clasificar, ordenar, caricaturizar al ser humano. quiere apropiarse de lo que cada quien es y sustituirlo por lo que cada quien debe ser, o por lo que alguien quiere que seamos.

cada día que pasa me siento más como un ser humano, menos como un ser social.

2
el desnudo, el sexo, la palabra que se grita aún en su sentido más oscuro no pueden ser obscenos. lo obsceno es la mediocridad, la falta de pensamientos o emociones personales y propias, la aceptación obediente y temerosa. lo obsceno es siempre esa muerte que intentan imponernos como un bozal o un arreo, un premio, un aplauso. la mentira es obscena, la impiedad lo es, el desistimiento a la vida.

3
soy un monstruo. uno hermoso, libre, delicadamente mortal.

4
voy empujando al hombre educado que hay en mí hasta los límites del animal que también hay. cuando hayan coincidido, tal vez sea tiempo de dejar de definirme, tal vez sea el tiempo.

5
mientras más nos empeñamos en mostrar nuestras debilidades, en ser el cordero, más fuerte está en nosotros el lobo. habría que temer a los nobles, a los mansos, a los que lloriquean por las esquinas y nos miran con sus caras desesperadas y sus vidas frágiles. ellos son quienes controlan nuestra capacidad de estar vivos, de reaccionar, de atrevernos.

6
hombres y mujeres no tengo nada que darles. todo cuanto hay en mí ya fue, y es, o será dado y entregado, pero no a cambio de nada, ni siquiera una moneda, una sonrisa, el amor. cuanto tomen de mí será porque yo así lo permito; lo que me cambien por dinero o bienes, o promesas, no es sino muerte, nada, una trampa, una mascarada, una mentira.

7
podemos matar al animal , su cuerpo físico, pero no somos capaces de aniquilar a un solo ser humano. los mayores traidores, los peores de la especie viven aún en nuestra memoria, los libros de historia, y los libros autobiográficos o el cine. me pregunto por qué y para qué alguien se siente en el derecho y la necesidad de matar a un animal si no es su intención comérselo. me pregunto cómo es posible la pena de muerte si no somos caníbales.

8
en la mayoría de los hombres el concepto de libertad está signado por la suma de las pequeñas prohibiciones que ha tenido que soportar durante su crecimiento. la libertad es, para muchos, un bien material, algo que puede conquistarse. pero no hay libertad en los fragmentos de una existencia.

9
soy libre, y soy feliz, y nadie más tiene absolutamente nada que ver con ello.

11
un hombre con una cuchillo en su pantalón, un chico con una granada en su mano, un presidente con un arsenal nuclear, una madre con su cinto, un padre con su reproche, un niño con un tirapiedras: seres humanos iguales en su odio y su violencia, da igual la razón, da igual el fin.

...

suicido es
cuando la mano de dios
es también
mi mano

viernes, 16 de septiembre de 2011

paternalia (fragmentos)

III

no sirve- dice mi padre-
y siento cómo la piel de mango
se desprende
y con ella (en su caída)
el músculo, el tendón, la grasa
el hueso al descubierto
expuesto y difícil.
no sirve- repite meneando la cabeza-
y la memoria se fragmenta
se esfuma
se trasmuta en novela.
no sirve- por última y tercera vez-
y ya no hay ante mí
si no este hombre
brutal, deconocido, testarudo
que reniega.