domingo, 28 de mayo de 2023

(...)

La tristeza es esa cosa entre pesada y leve que espantamos del hombro como una mariposa que ha empezado a doler

martes, 25 de abril de 2023

(...)

Tengo una tristeza sobre otra, una amargura acomodándose en las espaldas de otra, un largo suspiro que no acaba de morir. 

viernes, 17 de febrero de 2023

Adieu

La.abuela ha muerto. Un cuerpo sin vida reposa sobre la camilla. Los ojos cerrados, la boca abierta. La abuela nunca fue eso. ¿Quién yace ahí? ¿Quién no nos devuelve la mirada? Voy a echar de menos sus ronquidos y sus regaños. Y esa risa al final, cuando no recordaba que la adulta era ella. 

miércoles, 15 de febrero de 2023

...

Estoy aprendiendo a no quererte, a no extrañarte, a no pensar en ti. 

Estoy aprendiendo a dejarte ir, a decirte adiós, a vivir otra vez.

Estoy aprendiendo a amarme.  No tengo prisa, es algo para toda la vida. 

miércoles, 4 de enero de 2023

Sobre el silencio

Un grito. Algo atorado en la garganta. Un trozo de vida que no se anima a desprenderse de las amígdalas, que sobrevive aferrado a los intestinos, que se infiltra desde los huesos y la sangre, y atraviesa la piel intentando alcanzar el sol. 
Un grito. Un suspiro. Una queja que se confunde entre el placer y el dolor. Una huella imperceptible y demasiado personal. El sutil recordatorio de la cresta ilíaca cuando has rodado por las escaleras sin más defensa que un par de pantuflas viejas. 

Me han dicho que tengo vacío el corazón. ¿Cómo habría de llenarse el infinito?

martes, 27 de diciembre de 2022

(...)

Dónde está mi cuerpo

el cuerpo del pecado.

Dónde esa masa miserienta que me acongoja y me sacude

A qué sitio pertenece

con quién ha de pasar sus últimos minutos

A qué oscura caricia responderá esta vez

ahora q ya no puedo engañarlo diciendo que la muerte será eterna, ni diciendo q la vida es ilimitada.

Dónde, cuerpo, vas a refugiarte de la impermanencia del deseo,

de.la precariedad de una ilusión humana. 

miércoles, 21 de diciembre de 2022

Abuela

Mi abuela no sabe (quién es,  quién soy)

Se le va desdibujando el mundo a segundos y todo comienza a ser terriblemente nuevo.

Los hijos, los nietos, las estancias,

nada le resulta familiar.

Llama a los que se fueron,

intenta atraparlos abanicando el aire,

pregunta por sus niños (que ahora ya son viejos también),

intenta apretarlos con su mano nudosa sobre la bata de dormir.

A veces nos ve un poco, nos oye un poco, nos recuerda un poco.

El resto del tiempo es como si acabara de nacer y hubieran olvidado darle la cuota de tiempo que le tocaba.