domingo, 10 de abril de 2022

Los mundos de yupi

A veces es mejor vivir en los mundos de yupi. A veces es preferible dar la espalda a todo, lo bueno,
lo malo, y lo terriblemente humano de esta vida ordinaria que nos asfixia cuando no debía. Yo no 
quería enterarme de las atrocidades contra un gato en una feria de rodeo, y allí estaba la noticia en 
los estados de whatsapp y los de facebook de todos mis amigos. Yo no quería hablar más de los 
niños presos, de los desaparecidos, ni de las consignas. Pero ahí están otra vez en los estados, en las 
mentes, en los corazones de la gente que me rodea. 
Yo estaba necesitando un alto, unas vacaciones de todo este circo de dirigentes que sonríen y dan 
discursos mientras hay gente rayando la inanición, y se siguen pisoteando los derechos y hasta los 
izquierdos de cualquiera que viva en esta isla. Yo no quería saber absolutamente nada de toda esta 
miseria consentida, de los defensores de lo indefendible, de los apóstatas, de la gente que cambia su 
corazón por unas libras de salchicha. Yo quería detenerme a observar las flores en el árbol 
anunciando la primavera, quería contemplar el azul de este cielo ridículamente azul, y descubrir que
la felicidad no tiene nada que ver con la circunstancia.
Pero el sufrimiento no te puede ser ajeno, porque nunca es ajeno. Y ahora no quiero permisos para 
marchar y protestar en paz. No quiero estrechar las manos de nadie, ni mirar a los ojos a quienes 
nos mienten como si el juego de esta vida estuviera predestinado y siempre nos tocara perder. Ahora
no quiero pensar en el daño que mis acciones pueden infligir a mis familiares y amigos, más allá de 
lo que pueda afectarme a mí misma. Ahora entiendo a Maceo, la tea incendiaria, la isla desierta, y el
toque Usted a degüello.
Yo no quería (sigo resistiéndome muchísimo) ser quien camina por el túnel sabiendo que al final no 
hay luz, ni salida, ni retorno. Pero qué puedo hacer con esta vida regalada salvo vivirla hasta el 
extremo de la muerte. Qué puedo hacer que no sea irme al medio del monte acompañada de los 
grillos y las aves rapaces, que en su infinita compasión sólo comen de lo que ya está muerto.
A algunos nos va a tocar el sacrificio de estar vivos y ser libres

miércoles, 30 de marzo de 2022

Estado de cosas

Estoy excéntrica. Es un estado temporal..a veces me abandona una mano, una pierna, algunas ideas escapan a toda velocidad de la cabeza. Por suerte, y como dijera Dalí, TMB estoy absolutamente concéntrica. O sea que de vez en cuando todo regresa a su sitio sin mayores dilemas y me da por girar en paz, orbitando lo que sea que surja (antes de desaparecer). 

Como estoy (y no soy) excéntrica, no suelo llamar demasiado la atención. Es como cualquier historia de implosiones de estrellas, que no son evidentes salvo al momento de zimbombazo. O si está siendo observada por uno de esos voyeurs de estrellas que jamás se despegan de los telescopios. 

Por el momento no hay nada que hacer. Sigo mirando los arabescos de un dedo, la torpísima patada que la pierna díscola está a punto de arrearle a algún paseante despistado, y me acostumbro a que mis ideas se vayan sin demasiado alboroto, dejando la cabeza más ligera, o menos peligrosa en su relación masa/peso. Estoy excéntrica, no se preocupen si me ven por ahí y parece que algo está a punto de acontecerme: es un estado natural, tanto como la vida. Y quizá un poco más que que los habituales recorridos elípticos que suelen describir el paso de un ser humano por entre el mar de seres humanos que, aunque rodeándolo, difícilmente lo acompañen.

domingo, 13 de marzo de 2022

...

Una lágrima puede borrar un universo. Puede inundarlo hasta que no quede nada, salvo una manchita de humedad que se irá desvaneciendo con las horas. 


Una lágrima puede también detener el tiempo. Hacer que el viento y las galaxias se congelen, que las estrellas a punto de morir preserven esa ínfima porción de energía que las salva de su metamorfosis y mantiene su núcleo compacto, ardiente..


Una lágrima puede revertir la muerte, desplazarla, trasmutar la energía que se descompone en alguna otra que apenas comienza su viaje. Puede también volverse sal, espejo, agua, vida.


Una lágrima puede, en medio de la noche y al amparo del silencio, iluminar el camino a la ternura. Mostrarnos el pasaje más allá de la tristeza. Hacernos sonreír. Despertarnos. 


sábado, 15 de enero de 2022

...

In the gloomy hour when the clouds rush over the scattered line of the horizon, and the birds risk circling as if the time was not a threat that spreads over everything that exists... in that precise hour, magical, indeterminate, I invite you to abandon yourself to the ferocious fatigue that comes from having been a happy puppet. I invite you to rest from being yourself, surrender, and tenderly embrace the overwhelming lightness of not being

viernes, 24 de diciembre de 2021

(...)

mi sexo late en las mañanas
como el corazón de un ave
que avista al cazador.
sabe que puede morir
no canta, ni vuela, 
simplemente se estremece

miércoles, 22 de diciembre de 2021

(...)

trato de verte a los ojos y no estremecerme. de poner mi respiración en este segundo en que fugazmente apareces, y olvidar el tiempo en que no estás. trato de no imaginar tus manos, tu sonrisa, y no desear nada salvo esa gota de luz que atraviesa el humor vítreo hasta rozar la retina, esa pequeña descarga eléctrica que te contiene como un universo a la galaxia más breve. 

trato de verte a los ojos sin que una ola se arremoline entre los músculos del corazón, y ya no haya nada salvo la vida que late. nada salvo ese inefable fluir de mi sal a tu espuma. 

trato de mirarte a los ojos tranquilamente, mientras vuelan hasta el límite físico de su existencia, y se pierden entre las  nubes heladas, los tibios peces del invierno. 

martes, 21 de diciembre de 2021

para rosie ( porque hay que ser uno..)


cuando el animal está herido se refugia en lo oscuro, se acomoda en la bestia.
cuando le duele el alma, apacigua  el dolor con el tormento del cuerpo. lo confunde, lo lastima, le exige que repare esa otra carne que no es visible. 
cuando el animal agoniza le ruega a la máquina que lo salve, que lo cubra, que trasmute en metal y en piedra lo que no parece salvarse. y gira las tuercas hasta que chirrían de dolor los goznes de las puertas que lo guardan.
pero el dolor no puede permanecer en ningún sitio, no puede ser confinado y no puede extirparse. 
hay que mirarlo a los ojos, sentarlo a la mesa, servirle una taza de té a la bestia, y quererlo justamente como es.
cuando el animal sufre, vive, llora, se lastima.. es un testimonio de la vida que pasa. un vislumbre de la vida que es efímera.