la isla se vuelve éter. . no podría decir que se desmorona porque para ello debía ser al menos una pieza diminuta, y hace años que no somos salvo un rastro de migas. la isla encuentra su geografía más allá del álgebra y las palabras, y suspira. lo que no se escucha es el quejido de los más débiles, el rumor apagado de quienes no tienen fuerzas para agarrar lo que queda de isla antes que se pierda para siempre. la isla vuela como vuelan las plumas de las aves cuando se desprenden del cuerpo, y flota con la ligereza de lo que ya no es vivo. ¿qué va a ser ahora de la memoria y de la esperanza?: nada... el reino de las ilusiones sólo es posible en medio de la vida, no cabe entre los muertos y no existe para quienes no han nacido. ¿qué va a ser ahora del tiempo que dejamos transcurrir hasta este desvanecimiento?: nada... el aliento de un cuerpo no se extiende más allá de la forma física que lo produce.. la isla se evapora, se vuelve nube, agua, gota de rocío que se afana en conocer al sol. y mientras, el pregón del panadero sobrevive cono un eco en medio del silencio de la madrugada, y sobre su colchón de guata algún viejo acomoda sus huesos esperando el día. cuando amanezca, habremos abandonado otra vez el sueño para adentrarnos en esta aquiescente pesadilla. ..
domingo, 22 de noviembre de 2020
domingo, 4 de octubre de 2020
miércoles, 23 de septiembre de 2020
(...)
las ilusiones rotas nos duelen en la memoria de la vida que no existe más, y en el crujir del sueño que muere antes de que pudiéramos acariciarlo. es un dolor dulce, lento, irreversible, despierto...
martes, 1 de septiembre de 2020
despedida
para que fueras en paz, mi mano posó en la tuya.
para que fueras amado, aún en el silencio...
lunes, 31 de agosto de 2020
descenso
bajamos la escalera contigo en una silla. todo era gris salvo la esperanza,
y el polvo dorado de los cielos que danzaba para recibirte.
(no habrías de morir aún :
no habíamos llorado ).
sábado, 6 de junio de 2020
miércoles, 20 de mayo de 2020
palabras
alguna vez creí amar. no sabía entonces que la naturaleza del deseo es efímera, y que el amor no puede limitarse a una forma pasajera. alguna vez creí odiar. no sabía entonces que el odio sólo es una sombra en nuestro corazón y que se disipa.en cuanto iluminamos nuestros miedos. hoy sé mucho menos que entonces, pero no hay palabras que aten mi corazón a los galopantes vaivenes de las emociones.
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