¿Que si te quiero? Con la vida
¿Que si te quiero cerca? Cada vez menos.
Ya lo sabíamos de antes: el amor no es suficiente.
Sin los pequeños detalles la muerte no sería comprensible. Todo parece perfectamente normal hasta que de repente te sobra un plato, no sabes qué hacer con una pieza de ropa, o el cojín sobre el sofá está demasiado bien dispuesto.
Así entendemos la ausencia y realizamos lo que no está.
Sin esos pequeños desasosiegos la muerte sería un abismo, un agujero inmóvil que de alguna manera te persigue para engullirte.
Desnuda
(en mitad de este ejercicio inútil de camuflarse entre las ropas y las ideas)
Abierta
(como la gota de rocío que lentamente se evapora)
Efímera
(como el fango conmovido por la dulce sacudida del agua)
Viva
(sin existencia más allá de este segundo, sin muerte más allá de esta nada).