jueves, 28 de abril de 2022

Kusen

Mi padre me enseñó a no amar, a esconder el corazón y darle vuelta como a un pijama reversible. Me enseñó a ser dura, pétrea, lacónica, esquiva, brutal.

Mi padre me enseñó la distancia, el desapego, la futilidad de algunos encuentros. Me enseñó que incluso el dolor pasa, que la vida es efímera, y que no hay lazos que duren para siempre.

Mi padre ha sido un gran maestro. Y me ha tomado una vida entender que uno elige lo que aprende, tal y como elige lo que olvida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario