martes, 19 de mayo de 2020

Cómo se burla ETECSA de un cubano


Como tantas de las cosas que un cubano corriente experimenta en este tiempo, INTERNET viene a ser una de esas liberaciones que suponen una escavitud aún mayor. Con el inicio de esta posibilidad de conectarse a la red y, supuestamente, aliviar un poco las condiciones de aislamiento en que vivía el cubano promedio, sin acceso a las comuncaciones, o a expresar su opinión libremente más que en el entorno familiar o informal de una conversación entre amigos, se inició también el proceso de dependencia y vasallaje que implica la obligación de contratar los servicios de un monopolio de la información, o quedar obsoleto en el entorno social del mundo desde finales el siglo veinte.

La compañía ETECSA  no sólo da por sentado que sus clientes no tienen ninguna otra opción más que aceptar los términos del contrato que te propone, cualesquiera que estos sean, si no que además espera que los mismos clientes que pagan sus servicios mediocres sucumban ante las manipulaciones que esgrimen para justificar la calidad de sus servicios. Hablando en buen cubano viene a ser un "te vamos a joder, pero la vaselina la traes tú".

Vamos a ponernos específicos. En días pasados entré a la página de la compañía (mi.cubacel.net) para comprar un paquete de datos de diez CUC. Como todo cliente, esperaba que una web proporcionada por una empresa de telecomunicaciones, y destinada a ofrecer productos y servicios de dicha compañía, funcionase al menos razonablemente bien. Pero mi buena voluntad, como la de tantos cubanos, se ve una y otra vez burlada por las justificaciones de ETECSA  que trata incluso públicamnete a su clientes como subnormales. Después de haber comprado un paquete y recibir el consiguiente mensaje diciendo que se habían descontado de mi saldo los diez CUC correspondientes a la compra, cierro los datos. Una hora después vuelvo a abrir los datos y, sin que medie de la página web ninguna solicitud de confirmación o de reenvío de formulario por mi parte, la página se recarga y efectúa por su cuenta una nueva compra de un paquete de diez CUC, de cuya existencia me entero al recibir el consabido sms diciendo que me rebajan diez CUC de mi saldo principal.

Luego de dos intentos fallidos en que las comunicaciones con el servicio de atención a cliente se caían por dificultades técnicas de la empresa  de telefonía, y en los cuales las personas responsables   del servicio de atención al cliente se limitaron a informarme que el error era mío porque probablemente no sabía manipular mi teléfono, cosa esta que deben conocer basadas en su experiencia con todos los clientes lerdos que la pobre compañía soporta, o gracias a algún superpoder que les permite determinar que la persona al otro lado del teléfono es imbécil, porque no mediaron preguntas técnicas ni de ninguna índole que les permitiese sacar dicha conclusión. Finalmente , y con eso de que a la tercera va la vencida, me atiende una persona muy amable, que me dicen que mi queja será reportada, y que espere la llamada en mi móvil. Veinticuatro horas después y con la lógica duda de si debía o no usar el servicio de INTERNET por el que había pagado, o debía esperar a que la reclamación fuese atendida, vuelvo a llamar al servicio de atención al cliente, donde me explican que si no tengo el número reporte, la queja realmente no ha sido procesada. Volvemos al punto en que elaboro nuevamente la queja y explico que la página de CUBACEL acaba de comprar en mi nombre y sin mi consentimiento, un paquete extra de datos que no necesito.

Once días después una funcionaria (como actúa en nombre de la empresa creo irrelevante mencionar su nombre), se comunica con nosotros para explicarnos que estaba atendiendo nuestra "quejita" (así, amorosamente, con toda la condescendencia que implica). Y que compramos dos paquetes porque sí, porque el mundo de los clientes de telefonía móvil está lleno de personas como nosotros, que no sabemos siquiera comprar un paquete de datos en una página web.

Entre otras muchas cosas nos recomienda la funcionaria que si ya sabemos que la página está mal diseñada, usemos un método alternativo (*133#), y estemos pendientes de los horarios en que la conexión no es estable antes de lanzarnos a la aventura de usar los servicios de la empresa... no sé a quien lo lee, pero a mí esto me suena como que además de llevar la vaselina, tengo que buscar el sitio donde ETECSA va a violar todos mis derechos como consumidor, y como ser humano, rentarlo, y esperarlos con un trago frío que los compense por el esfuerzo de atenderme.

Nos pide además que entendamos las difíciles condiciones económicas y políticas que vive el país, cosa que aunque yo no lo entienda es obvio que debe afectar más a las grandes compañías que a los ciudadanos que están en sus casas en aislamiento, sin trabajo, y a expensas de las malas condiciones de este servicio que paga como un lujo, y que te venden como una conquista.

No daré más detalles salvo que alguien me los pida, porque debe haber varios millones de personas con este o similar dilema. Pero le digo a usted querido lector, cliente tan lerdo como yo, que espera inocentemente que ETECSA se haga cargo de sus metidas de pata, y al menos justifique la millonada que hace a costa de los cubanos que vivimos en esta isla, entienda que no hay nada que hacer, ETECSA se divierte a costa de nosotros y lo único que le falta para hacerlo evidente es colgar un cartel al incio de sus páginas o en el lobby de sus oficinas en el que se lea "LOS QUE ENTRÁIS AQUÍ, ABANDONAD TODA ESPERANZA", y que la referencia nos sirva de advertencia. Yo por si acaso, empezaré a vivir como si cada segundo que ETECSA  me cobra fuera un reaglo de los dioses y, como tal, no admite mejoras ni está sujeto a quejas.

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